martes, 21 de julio de 2026

Carta 4 - L4T32026

A los santos y fieles en Cristo Jesús que viven en este siglo.

Pablo, siervo de Jesucristo por la voluntad de Dios, a la iglesia del Señor dispersa entre las naciones de este tiempo: gracia, misericordia y paz sean multiplicadas de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.Doy gracias a mi Dios cada vez que oigo de aquellos que permanecen firmes en la fe, anunciando el evangelio con fidelidad en medio de una generación confundida. Sin embargo, también escucho que muchos han comenzado a llamar bueno a lo que Dios llama pecado, y que, en nombre del amor, algunos han dejado de practicar la verdad. Hermanos míos, estas cosas no deben ser así.Cómo la Iglesia Adventista trata el pecado? - Noticias - Adventistas

¿No sabéis que fuisteis comprados por precio? ¿No recordáis que el cuerpo que poseéis no os pertenece, sino que es templo del Espíritu Santo? Si Cristo os rescató con su sangre preciosa, ¿por qué habríais de entregar vuestro corazón a las costumbres de un mundo que desconoce a su Creador?

Os ruego que no confundáis la gracia con el permiso para pecar, ni la compasión con la indiferencia. El amor verdadero nunca celebra el pecado; antes bien, procura restaurar al que ha caído con espíritu de mansedumbre, velando también por sí mismo para no ser tentado. La disciplina ejercida conforme al Espíritu no busca destruir, sino sanar; no pretende humillar, sino conducir nuevamente al arrepentimiento y a la comunión con Cristo.

Guardad también la unidad de la iglesia. No permitáis que las divisiones, los pleitos y el orgullo apaguen el testimonio que debéis ofrecer al mundo. Sed conocidos por vuestra integridad, por vuestra pureza y por el amor que nace de un corazón transformado por el Espíritu de Dios.

En cuanto a vuestra vida, honrad el matrimonio establecido por el Creador desde el principio y estimad la pureza como un tesoro precioso. No os conforméis a las opiniones cambiantes de vuestra generación, sino dejad que vuestra mente sea renovada cada día por la Palabra de Dios.

Hijos amados, el tiempo es corto. Permaneced vigilantes, fortalecidos en la oración y firmes en la esperanza bienaventurada del regreso de nuestro Señor Jesucristo. Que cuando Él venga os halle irreprensibles, llenos de fe, de amor y de santidad.

La gracia del Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Permaneced firmes hasta el fin.

Amén.

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