
La iglesia de Corinto enfrentaba un problema que también puede en nuestras iglesias hoy:las divisiones. Algunos creyentes seguían a ciertos líderes y otros defendían diferentes opiniones, olvidando que el verdadero centro de la fe es Jesucristo. Por ello, el apóstol Pablo les recuerda que Cristo no está dividido y que todos los creyentes forman un solo cuerpo.
Pablo también enseña que la madurez espiritual se refleja en la manera en que tratamos a los demás. Un cristiano maduro busca la paz, practica la humildad y reconoce que cada persona tiene un lugar importante dentro de la iglesia. Los líderes, por su parte, no deben buscar reconocimiento, sino servir con el mismo espíritu de Cristo, quien entregó su vida por amor a la humanidad.
Esta lección nos invita a preguntarnos si nuestras acciones fortalecen la unidad o generan división. Como seguidores de Jesús, estamos llamados a construir puentes, resolver conflictos con amor y trabajar juntos para cumplir la misión de compartir el evangelio. Cuando Cristo ocupa el primer lugar en nuestra vida, la unidad deja de ser un ideal y se convierte en una realidad que da un poderoso testimonio del amor de Dios al mundo.
DESCUBRO
¿Qué aprendí?
Propósito: Recuperar los conocimientos esenciales de la lección.
Después de responder el siguiente cuestionario, busque las respuestas en una sopa de letras preparada por el maestro.
Cuestionario
- ¿En qué iglesia surgieron las divisiones que Pablo corrigió?
- ¿Qué apóstol escribió esta carta?
- ¿Quién debe ser el centro de la iglesia?
- ¿Qué pecado menciona Pablo como causa de los conflictos?
- ¿Cómo llama Pablo a los creyentes espiritualmente inmaduros?
- ¿Qué debemos tener según Filipenses 2?
- ¿Cuál es el único fundamento de la iglesia?
- ¿Qué actitud mostró Jesús al servir?
- ¿Qué pidió Pablo que no existiera entre los creyentes?
- ¿Qué característica debe distinguir a los dirigentes cristianos?
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COMPRENDO
¿Qué enseñanza me impactó?
Propósito: Favorecer la reflexión y el pensamiento crítico.
Lea el siguiente caso.
En una iglesia existen varios grupos. Algunos dicen: "Yo sólo apoyo al pastor". Otros afirman: "Nosotros seguimos únicamente al anciano principal". Un tercer grupo piensa que sólo los jóvenes deben dirigir la iglesia. Poco a poco comienzan las críticas, disminuye la participación y el ambiente deja de reflejar el amor cristiano.
Dialoguen utilizando las siguientes preguntas:
- ¿Qué principios de 1 Corintios 1 al 4 se están ignorando?
- ¿Por qué es peligroso centrar la iglesia en personas?
- ¿Qué significa hoy tener "la mente de Cristo"?
- ¿Cómo distinguir entre respetar a un líder y convertirlo en el centro de nuestra fe?
- ¿Qué acciones concretas restaurarían la unidad?
Finalicen elaborando una lista con cinco acuerdos que ayudarían a fortalecer la unidad de cualquier iglesia.
COMPARTO
¿Con quién compartí lo estudiado?
Propósito: Llevar el aprendizaje más allá del aula.
Cada participante identificará durante la semana a una persona (un familiar, vecino, compañero de trabajo o miembro de la iglesia) con quien compartirá una breve reflexión basada en 1 Corintios 1:10.
Puede hacerlo mediante:
- una conversación personal;
- una llamada telefónica;
- un mensaje por WhatsApp;
- una nota escrita;
- un momento de oración.
En la siguiente reunión responderá:
- ¿Con quién compartió la enseñanza?
- ¿Cuál fue la reacción de la persona?
- ¿Qué aprendió al compartir el mensaje?
Esta es una carta que se desprende del estudio de esta semana, esto nos díría el Apostol Pablo. Ingrese al sigueinte enlace: https://gacetadebelen.blogspot.com/2026/07/carta-3-unidos-en-cristo.html
VIVO
¿Qué hice diferente esta semana?
Propósito: Evidenciar cambios concretos de conducta.
Durante la semana, cada participante elegirá al menos dos de las siguientes acciones:
□ Pedir perdón a alguien con quien tenía una diferencia.
□ Evitar participar en críticas o comentarios que promovieran divisiones.
□ Orar diariamente por los dirigentes de mi iglesia.
□ Animar a una persona que se sentía poco integrada en la iglesia.
□ Participar en una actividad de la iglesia apoyando a personas con quienes normalmente no trabajo.
□ Practicar la humildad permitiendo que otra persona recibiera el reconocimiento.
□ Promover un ambiente de respeto durante una conversación difícil.
Al regresar al Grupo Pequeño, cada participante compartirá brevemente:
- ¿Qué acción realizó?
- ¿Qué resultado observó?
- ¿Cómo fortaleció esa experiencia su unidad con Cristo y con la iglesia?
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