sábado, 17 de octubre de 2015

Las estadísticas de Dios

“…Porque para el Señor no es difícil salvar con muchos o con pocos.” 
1º de Samuel 14:6

            Desde que aparecieron la estadística y la probabilidad en la vida del hombre, las decisiones que se toman, se piensan detenidamente. Por ejemplo, para escoger una carrera universitaria, se considera cuál tiene mayor demanda y cuál de ellas tiene las mejores oportunidades de crecimiento. Así como cuál es el empleo mejor pagado, cuál es el auto que ahorra más combustible, cuál es la tendencia en los mercados referente a algún servicio o producto, etc.
Cuando Jesús vivió en Palestina hizo el siguiente análisis:
"¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene lo que necesita para terminarla? No sea que después que haya puesto el fundamento, no pueda acabarla, y los que lo vean se burlen de él, diciendo: 'Este hombre empezó a edificar, y no pudo terminar'.
"O, ¿qué rey, teniendo que ir a la guerra contra otro rey, no considera primero si puede enfrentar con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está aún lejos, le envía una embajada y le pide las condiciones de paz.”[1]
Pese a la importancia de considerar los números en la toma de decisiones, estos no deben sustituir nuestra confianza en Dios. La probabilidad y la estadística no tienen lugar cuando permitimos que Dios tome el control de nuestra vida y de las circunstancias que nos rodean. Veamos el siguiente ejemplo:
En su enfrentamiento con los moabitas, Gedeón contaba con no más de 32,000 hombres. El ejército enemigo se preparó con al menos 120,000[2] efectivos militares bien armados y perfectamente entrenados. 3.75 soldados enemigos  frente a un soldado al mando de Gedeón, era la proporción que arrojaban estos números. Pero Dios le dijo a Gedeón que su ejército era numeroso y le hizo un recorte de 22,000 hombres.
Ahora la proporción era de 12 a uno. Aún así, Dios ordenó un segundo recorte del personal militar. Gedeón quedó al frente de tan solo 300 hombres. Esta cantidad de soldados era, incluso, inferior a la proporción correspondiente a un soldado israelita, que ahora era de 400.[3] Pero cuando Dios obra, las estadísticas quedan sin efecto. Gedeón arrasó con el ejército enemigo en un solo día con la ayuda Divina.
¿Cuál es el dato estadístico que te tiene de cabeza hoy? Confía en el Señor y el obrará.

Por Galdino Enríquez Antonio




[1] Lucas 14:28-32
[2] White, Elene G. de. La historia de los Patriarcas y Profetas. PUBLICACIONES INTERAMERICANAS. México. 1983. Pág. 595.
[3] Jueces 7:1-22

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