sábado, 25 de febrero de 2017

¿Satanás quiere que oremos?

“Destruirás a los que hablan mentira. Al sanguinario y engañador abomina el Eterno.” Salmo 5:6

La sabiduría mundana señala que la oración no es del todo indispensable. Algunos hombres de ciencia declaran que no puede haber respuesta real a las plegarias. Un milagro propiciado por una súplica equivaldría a una violación a las leyes que rigen a la naturaleza.[1] Por lo tanto, es imposible pensar que los milagros ocurran por la intervención divina en nuestras vidas… bueno, eso es lo que piensan algunos hombres de ciencia.

Resultado de imagen para oraciónPero más allá de esto, Satanás hecha mano de otras artimañas: nos llena de indiferencia, indolencia y glotonería. Nos bombardea con diversas formas de sensualidad vana, de un sinfín de placeres, de ostentación. Nos motiva a buscar ganancias fáciles, fraudulentas. Procura que nuestra confianza esté puesta en cosas terrenas y no en las eternas.

Nos aísla volviéndonos fanáticos deportivos, amantes de los juegos de azar y adoradores de diversos programas de televisión. Llena nuestro corazón de desánimo por las oraciones no contestadas. Se apoya de los chismes y de la crítica para hacernos desfallecer. Un corazón desanimado, sin fuerzas ni deseos para orar, es lo que espera de nosotros.

Siembra el deseo por la comodidad y la apatía espirituales. Nos rodea de avaricia, trivialidad, rencor e hipocresía. Ataca a los líderes eclesiásticos, mina los esfuerzos evangelísticos, nos satura de tentaciones. Distrae a los jóvenes con diversiones baratas: el cine, la moda, la fama, incluso con el lenguaje de chatura moral y lleno de desconfianza en Dios.

Anda como león rugiente, buscando a quien devorar.[2] Nos acosa con montañas de desaliento, letargo espiritual, propósitos frívolos y nos roba la fuerza y el denuedo. Nos hace dudar cuando oramos con elocuencia y no hay respuesta. Nos hace ver que a la oración como una necedad de Dios y no nuestra. Nos inunda con la idea que Dios tiene otras ocupaciones más interesantes que fijarse en nosotros.

Nos hace razonar de la siguiente manera: “Si Dios sabe lo que necesitamos, mucho antes que se lo pidamos, entonces, ¿para qué orar?” Y en otras ocasiones solemos decir: “¿Por qué orar y esperar que Dios resuelva mis problemas si puedo remediar mis asuntos yo mismo?” No es que Dios necesite de nuestras oraciones; las oraciones nos acercan a Dios, y esa sí que es una verdadera necesidad nuestra.

Si Satanás hace todo esto, no debemos olvidar que “al acudir en respuesta al pedido de oración, es como nos humillamos a nosotros mismos y nos ponemos al alcance del mayor poder en todo el universo… el camino de la humillación es la que nos conduce a las alturas… Admitir que se tiene grandes necesidades, es poseer el reino de los cielos.”[3]

Mi oración por ti será:
            “El Eterno te bendiga y te guarde. El Eterno haga resplandecer su rostro sobre ti, y te conceda su bondad. El Eterno te mire con amor, y te dé paz.[4]

Por Galdino Enríquez Antonio

Leer “¿Cuál es tu postura favorita de oración?”, en:


Leer “¿Cuáles son las posturas de oración que podemos usar?”, en:





[1] Consejos sobre salud, pág. 579
[2] 1 de Pedro 5:8
[3] Randy, pág. 87
[4] Números 6:24-26

jueves, 9 de febrero de 2017

¿Por quién debería orar hoy?

"Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré.” Salmo 5:2

“Orad los unos por los otros”[1], escribió el apóstol Santiago. Y más que una invitación o mandamiento, es una necesidad imperante en nuestros días. “Nadie ora por toda la gente que tiene necesidad.”[2]

Resultado de imagen para orando con otrosEn la Biblia encontramos a hombres y mujeres que oraron por otros. Un ejemplo de ello es Job, quien oró por sus amigos. También Elías y Eliseo oraron por personas enfermas. Jesús mismo oró por sus discípulos y también por nosotros, según se registra en Juan 17. Muchas de las oraciones públicas de Jesús fueron para personas necesitadas de salud o bienestar espiritual.

Samuel oró por el pueblo de Israel y por el rey Saúl; Moisés lo hizo por sus hermanos, Aarón y María. Esteban oró por los que lo estaban apedreando y Salomón pidió bendición del Señor para el pueblo de Israel durante la dedicación del templo. Job lo hacía con frecuencia por cada uno de sus hijos.

El apóstol Pablo hace una petición a Timoteo: “Ante todo, insto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acción de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos en quietud y paz, con toda piedad y dignidad.”[3] Esta petición también es para nosotros; es una prerrogativa para este tiempo en que las autoridades requieren de tanta sabiduría para gobernar.

En repetidas ocasiones se mencionan personajes bíblicos pidiendo que oren por ellos. Pablo le escribió a los cristianos de Colosa: “Orad también por nosotros, para que el Señor nos abra la puerta de la palabra, para dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual aún estoy preso.”[4] ¡Qué motivo tan excelso!

Durante la noche de la transfiguración, algunos discípulos acompañaron a Jesús para orar, pero el sueño los venció. La noche en que fue entregado Jesús por Judas a los soldados romanos, él reprendió a sus discípulos más allegados no haber orado siquiera una hora por él.

Muchos cristianos perciben la promesa: “estoy orando por ti”, como una máscara que proyecta piedad, pero esconde una actitud indiferente y perezosa de parte del que ora.[5] No pronunciemos estas palabras a menos que en verdad lo estamos haciendo. No hay nada más doloroso que descubrir que alguien nos ha estado mintiendo.

Orar por nuestros hijos, por los ministros, por las autoridades, por los vecinos, por la familia extendida, por los enfermos, por los encarcelados, y sobre todo, por los que han de conocer a Dios por nuestro testimonio y ejemplo… realmente hay mucha gente por las cuales orar. Los conductores del transporte público, el cajero del banco, el despachador del mercado, el profesor de nuestros hijos, la lista podría ser tan grande como queramos.

¿Por quién debería orar hoy?

Por Galdino Enríquez Antonio

Leer: “¿Cuáles son los cuidados que debo tener con la lengua?”, en: http://gacetadebelen.blogspot.mx/2016/02/cuida-tu-lengua.html

Leer: “Quién es una persona de éxito?”, en: http://gacetadebelen.blogspot.mx/2016/01/quien-es-una-persona-de-exito.html

Leer: “Cualidades de una persona de éxito”, en: http://gacetadebelen.blogspot.mx/2016/01/cualidades-de-una-persona-de-exito.html




[1] Santiago 5:16
[2] Llamado, pág. 15
[3] 1ª de Timoteo 2:1-2
[4] Colosenses 4:3
[5] Randy, pág. 11

viernes, 3 de febrero de 2017

La mejor arma esta a nuestro alcance

“Oh Eterno, de mañana oirás mi voz, de mañana me presentaré ante ti, y esperaré.” Salmo 5:3

A lo largo de las historias narradas en la Biblia, encontramos relatos que cuentan sobre la liberación del pueblo de Dios de la mano de los enemigos. Dios dispuso para esos momentos difíciles instrumentos o “armas” en las manos de sus siervos para que lideran al pueblo de Israel.

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Así, encontramos a Samgar haciendo uso de un instrumento de trabajo para defender los intereses israelitas. El “arma” que usó fue una aguijada de buey[1]; una especie de lanza de madera con cabeza metálica afilada, que se usaba para punzar a los bueyes que avanzaban lento durante el jornal. Con este instrumento enfrentó a seiscientos filisteos y los venció.

Sansón echó mano de una quijada de asno para hacer frente a mil hombres y los mató.[2] Durante dieciocho años, el pueblo de Israel sirvió a Eglón, rey de Moab. Para liberarlos, Dios dirigió a un hombre zurdo, que preparó un puñal de dos filos[3]. Con dicho puñal, Aod dio muerte al rey moabita y libertó al pueblo de Israel de la servidumbre.

Tras la muerte de Aod, Jabín reinó Canaán y sometió a Israel en servidumbre. Dios envió un mensaje de liberación a Débora para Barac. Tras el enfrentamiento entre ambos ejércitos, Sísara, jefe del ejército de Jabín, huyó para salvar su vida. Encontró en el camino una tienda donde se escondió. Jael lo recibió con un vaso de leche y lo ocultó en la tienda. Mientras Sísara dormía, Jael tomó una estaca de la tienda y un mazo y le hincó la estaca por la sien y lo clavó en tierra[4].

Y así, a lo largo del relato bíblico, encontramos a Dios liberando a su pueblo de la opresión enemiga con instrumentos cotidianos. Moisés usó una vara de pastor de ovejas para dirigir a Israel a la tierra prometida. Gedeón empleó ollas de barro con teas encendidas. David una onda lanza piedras para enfrentar al gigante Goliat.

Pero el relato que se encuentra en Josué 6, narra el instrumento que Dios usó: la voz humana. En un momento dado, en la toma de Jericó, el pueblo tenía que gritar. Cuando en pueblo obedeció la orden, las murallas de Jericó cayeron sin la necesidad de provocarle algún daño a los cimientos o usar catapultas.

Hoy en día no necesitamos puñales, estacas, gritos, aguijadas, quijadas u otros instrumentos. Hoy, para hacer frente a nuestros enemigos, a las tentaciones, a los peligros de la vida, nuestro instrumento es la oración. No necesitas llevar contigo algo, sólo el deseo y la necesidad de estar comunicado con Dios.

¿Usarás tu instrumento de liberación hoy?

Por Galdino Enríquez Antonio







[1] Jueces 3:31
[2] Jueces 15:16
[3] Jueces 3:14-26
[4] Jueces 4:17-22

viernes, 20 de enero de 2017

¿Qué necesitamos para que sean contestadas nuestras oraciones?

“Tú no eres un Dios que se complace en la maldad. El malo no habitará junto a ti.” Salmo 5:4

“En primer lugar, debe de haber en nuestros corazones un deseo real. Las palabras formales no constituyen la oración; debemos desear una cosa y comprender que para obtenerla dependemos de Dios.” (J. P. Miller)
           
Resultado de imagen para oraciónAdemás, es necesario "que sintamos necesidad de ayuda que él pueda dar.”[1]  “El corazón debe estar abierto a la influencia del Espíritu de Dios.”[2]
           
Todas las cosas son posibles para el que cree; y todo lo que deseamos cuando oramos, si creemos que lo vamos a recibir, lo obtendremos.”[3]
           
“Tome tiempo para orar, y mientras ora, crea que Dios lo escucha. Ore con fe. No siempre recibirá una respuesta inmediata; pero es aquí donde se prueba su fidelidad.”[4]
           
“La oración del alma arrepentida y contrita, será siempre aceptada.”[5]
           
“Si usted se humilla delante de Dios, confiesa sus pecados y le pide el don del arrepentimiento”[6], nada detendrá a Dios para enviarnos sus bendiciones. Una escritora apuntó lo siguiente: “El Señor me ha mostrado que cuando el Israel de hoy, se humille delante de él, y quite toda inmundicia del templo de su alma, Dios escuchará sus oraciones.”[7]
           
“Si esperamos que nuestras oraciones sean oídas, debemos perdonar a otros como esperamos ser perdonados nosotros.[8]

Una interesante condición para que recibamos las bendiciones del cielo, es orar con perseverancia. El apóstol Pablo le declaró a los colosenses que “perseveraran en la oración, velando en ella con acción de gracias.”[9]

“Jacob prevaleció porque fue perseverante y decidido. Su experiencia atestigua el poder de la oración insistente.[10] En Romanos 12:12, se registra un interesante consejo, que seamos “constantes en la oración”.

Cuando oramos en el nombre de Jesús, lo hacemos porque eso “significa que hemos aceptado su carácter, manifestamos su espíritu y realizamos sus obras.”[11]

¿Estás preparado para que tus oraciones sean contestadas?

Por Galdino Enríquez Antonio

Primera Parte: leer “No se ve”, en http://gacetadebelen.blogspot.mx/2015/11/no-se-ve.html






[1] Camino a Cristo, pág. 85
[2] Camino a Cristo, pág. 85
[3] Fragrantes promesas, pág. 18
[4] Fragrantes promesas, pág. 163
[5] Camino a Cristo, pág. 86
[6] Randy, pág. 81
[7] Fragrantes promesas, págs. 130-131
[8] Camino a Cristo, pág. 87
[9] Colosenses 4:2
[10] Patriarcas y profetas, pág. 201
[11] DTG, pág. 621

sábado, 14 de enero de 2017

¿Qué impide que nuestras oraciones sean contestadas?

“Los arrogantes no podrán estar ante tus ojos. Aborreces a todos los que practican la iniquidad.” Salmo 5:5

En la Biblia encontramos numerosas razones que impiden que nuestras oraciones sean contestadas, no alcanzaremos a decir todas, por lo que te invitó a escudriñar las escrituras para descubrir otras más. Aquí te presento solo algunas:
Resultado de imagen para la oración1.- Cualquier tipo de pecado que estemos practicando en público o en oculto: Isaías 59:1-2; Salmos 66:18; Isaías 1:15; Proverbios 28:9.

2.- Albergar ídolos en el corazón, éstos pueden ser personajes de la farándula, deportistas, artistas o incluso idolatrar cosas materiales: Ezequiel 14:1-3.

3.- Un espíritu poco perdonador. Conservar como filosofía de vida: “te perdono, pero no olvido”: Marcos 11:25; Mateo 5:23.

4.- Ser egoísta. Pensar solo en los beneficios personales y no preocuparse por otros.  Proverbios 21:13;

5.- Orar por motivos equivocados, movidos por la envidia y la ambición  o que hacen daño a otros: Santiago 4:3.

6.- Tener hambre de poder, oraciones manipuladoras: Santiago 4:2-3.

7.- Malos tratos a la pareja matrimonial: 1 Pedro 3:7.

8.- Auto justificación: Lucas 18:10-14.

9.- Incredulidad: Santiago 1:6-7.

10.- No permanecer en Cristo y en su Palabra: Juan 15:7.

11.- Falta de compasión: Proverbios 21:13.

12.- Hipocresía, orgullo, repeticiones sin sentido: Mateo 6:5; Job 35:12-13.

13.- Por no pedir conforme a la voluntad de Dios: Santiago 4:2-3.

14.- Por no pedir en el nombre de Jesús: Juan 16:24.

15.- Estorbos de demonios satánicos: Daniel 10:10-13; Efesios 6:12.

16.- Por no buscar primero el Reino: es solamente cuando buscas el Reino de Dios que se te prometen las “otras cosas”: Mateo 6:33.

17.- A veces Dios tiene un propósito mayor y te niega tu pedido: 2 Corintios 12:8-9.

18.- Cuando no sabes orar como es debido, la oración es obstaculizada. Este es el por qué es importante permitirle al Espíritu Santo  orar a través de ti: Romanos 8:26.

¿Tienes en tu vida algún impedimento para que tus oraciones sean contestadas? La oración que debe brotar de tu corazón es la oración donde pidas perdón por tu pasado y comenzarás a vivir una nueva relación con el Señor. Escudriñando las Sagradas Escrituras encontrarás otros motivos excelsos de oración.

¡Qué Dios te bendiga!

Por Galdino Enríquez Antonio


Leer: “¿Para qué deberíamos formar equipos?”, en: http://gacetadebelen.blogspot.mx/2015/12/para-que-deberiamos-formar-equipos.html



viernes, 6 de enero de 2017

¿Oraciones acompañadas de ayuno?

“El Eterno se aleja de los impíos, pero oye la oración de los justos.” 
Proverbios 15:29

Aunque hoy se ayuna muy poco, varios personajes bíblicos lo hicieron mientras derramaban su alma a Dios en suplica y ruego. ¿Sabes que personajes lo hicieron?

Resultado de imagen para la oraciónLa reina Ester dio la siguiente indicación a Mardoqueo: “Ve, reúne a los judíos que se hallan en Susa, ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, ni noche ni día. Yo también con mis doncellas ayunaré igualmente. Entonces iré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley. Y si perezco, que perezca.”[1]

Así mismo, los habitantes de Nínive que creyeron en el mensaje que el profeta Jonás les predicaba y “proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor. La noticia llegó hasta el rey de Nínive,” quien emitió un edicto real donde proclamó ayuno y oración. “Cuando Dios vio lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino, tuvo compasión, y no les mandó lo que les había dicho.”[2]

Jesús se retiró para orar y ayunar y lo hizo “durante cuarenta días y cuarenta noches…”[3] Saulo, tras encontrarse con Jesús camino a Damasco, fue llevado a dicha ciudad y “allí estuvo tres días sin ver. Y no comió ni bebió”.[4] Esdras publicó “ayuno junto al río Ahava, para afligirnos ante nuestro Dios, a fin de solicitar de él camino derecho para nosotros, nuestros niños y todos nuestros bienes…” el resultado fue: “Ayunamos, y pedimos la ayuda de Dios, y él nos fue propicio.”[5]

El rey David ayunaba con frecuencia, el profeta Daniel recurrió al ayuno en momentos difíciles de su vida. Jesús señaló que existen situaciones donde el poder de Dios se logra teniendo momentos de “oración [y ayuno]".[6] La profetiza Ana, el compañero de viaje de Pablo, Bernabé, Moisés y otros tantos personajes bíblicos, recurrieron a la oración y al ayuno como fuente de poder espiritual.

“Cuando yo subí al monte - declara Moisés -, para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el Eterno concertó con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber.”[7] A través de la oración ferviente y comunión constante con el Señor, el Señor nos proveerá de grandes recompensas.

Si el Señor aceptó el ayuno de los personajes bíblicos, también puede aceptar hoy el ayuno que se hace con los propósitos correctos. Cada uno de los personajes mencionados en el presente post tenía claro los motivos por el cuál buscaron la bendición de Dios y el Señor les otorgó el pedido de sus corazones. El ayuno tiene el mismo poder que tuvo en el pasado si lo hacemos para  tener una claridad de pensamiento y un encuentro personal con Cristo Jesús.

Por Galdino Enríquez Antonio


Leer “¿Cuáles son las instrucciones de Dios para ti?”, en: http://gacetadebelen.blogspot.mx/2016/05/cuales-son-las-instrucciones-de-dios.html





[1] Ester 4:16
[2] Jonás 3:5-10
[3] Mateo 4:2
[4] Hechos 9:8-9
[5] Esdras 8:21-23
[6] Marcos 9:28-29
[7] Deuteronomio 9:9

lunes, 12 de diciembre de 2016

¿Dos tipos de ayunos?

“Escucha, oh Eterno, mis palabras. Atiende mi lamento.” Salmo 5:1

En la Biblia encontramos dos pasajes que hablan del ayuno. Más que una privación en el consumo de alimentos, refieren realizar la voluntad de Dios antes que meros sacrificios carnales:

Resultado de imagen para ayuno"¿Es tal el ayuno que me agrada, un día en que el hombre se aflija, y baje su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y ceniza? ¿A esto llamáis ayuno, y día agradable al Eterno?

"Antes, el ayuno que me agrada es éste: Desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas opresivas, dejar libres a los quebrantados, que rompáis todo yugo. Que partas tu pan con el hambriento, a los pobres errantes albergues en casa, que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano.

"Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu sanidad se verá pronto. Entonces tu justicia irá delante de ti, y la gloria del Eterno será tu retaguardia. Entonces invocarás, y el Señor te oirá. Clamarás, y él te dirá: 'Aquí estoy'. "Si quitas de en medio de ti todo yugo, el dedo acusador, y el hablar malicioso.

"Y si te das a ti mismo en servicio del hambriento, y satisfaces la necesidad del afligido, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. El Eterno te guiará siempre, en las sequías te saciará, y fortalecerá tus huesos. Serás como huerta bien regada, como manantial inagotable.

"Reedificarás las ruinas antiguas, levantarás los cimientos puestos hace muchas generaciones, y serás llamado reparador de muros caídos, restaurador de calzadas para andar.”[1]

El segundo de estos pasajes habla de un ayuno aceptable para Dios, el ayuno que implica la suspensión temporal del consumo de alimentos:

"Cuando ayunéis, no pongáis cara triste como los hipócritas, que desfiguran su rostro para mostrar a los hombres que ayunan. Os aseguro que ya tienen su recompensa. Pero cuando tú ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto. Y tu padre que ve en secreto, te recompensará.[2]

Cuando ayunes, que todo lo que hagas sea para la gloria de Dios.

Por Galdino Enríquez Antonio

Leer “¿Tiene mejores motivos para orar que estos?”, en:

Leer “¿Cuántas veces orar?”, en:

Leer “¿Cuándo deberías orar?”, en: http://gacetadebelen.blogspot.mx/2016/09/cuando-deberias-orar.html




[1] Isaías 58:5-12
[2] Mateo 6:16-18

viernes, 9 de diciembre de 2016

¿Necesitas una promesa para orar?

“El sacrificio de los impíos es abominación al Eterno, la oración de los rectos es su gozo.” Proverbios 15:8

Hoy dejaré que las promesas registradas en las Sagradas Escrituras hablen por sí solas. Deseo que sean como un bálsamo a tu corazón y aliento para tu cansado ánimo. ¡Disfrútalos!

“Buscad al Eterno mientras puede ser hallado, llamadlo en tanto que está cerca. Deje el impío su camino, y el hombre malo sus pensamientos; y vuélvase al Señor, quien tendrá de él misericordia, y a nuestro Dios, que es amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos —dice el Eterno—. Como es más alto el cielo que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”[1]

“Antes que clamen, responderé yo; mientras estén aun hablando, yo habré oído.[2]

Clama a mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas, que tú no sabes.”[3]

Imagen relacionada“Pedid, y os darán; buscad, y hallaréis; llamad, y os abrirán. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abren. ¿Qué hombre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿Y si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro padre que está en los cielos, dará buenas cosas a los que piden?[4]

“Porque nada es imposible para Dios.”[5]

“Os aseguro: El que cree en mí, las obras que yo hago, él también las hará. Y mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pedís en mi Nombre, yo lo haré.”[6]

“El que no eximió ni aun a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él gratuitamente, todas las cosas?”[7]

“Mi Dios, pues, suplirá toda necesidad vuestra, conforme a su gloriosa riqueza en Cristo Jesús.”[8]

“Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos lo que le hemos pedido.”[9]

¡Que Dios cumpla hoy sus promesas en ti!

Por Galdino Enríquez Antonio

Leer “¿También podemos orar en estos lugares?”, en: http://gacetadebelen.blogspot.mx/2016/07/tambien-se-puede-orar-en-estos-lugares.html


Leer “¿Cómo orar?” Segunda parte, en: http://gacetadebelen.blogspot.mx/2016/07/como-orar-segunda-parte.html




[1] Isaías 55:6-9
[2] Isaías 65:24
[3] Jeremías 33:3
[4] Mateo 7:7-11
[5] Lucas 1:37
[6] Juan 14:12-14
[7] Romanos 8:32
[8] Filipenses 4:19
[9] 1ª de Juan 5:14-15