jueves, 1 de octubre de 2026

Dios no ha dejado de hablar

Pese a la ruptura provocada por el pecado, el Creador continúa buscando a la humanidad. Su mensaje más extraordinario llegó por medio de Jesucristo.

EDÉN | INFORME ESPECIAL — Una noticia que comenzó a gestarse en los primeros días de la historia humana sigue teniendo repercusiones hasta nuestros días: Dios no abandonó a la humanidad cuando esta decidió alejarse de él.

Génesis 3:20–21 — La esperanza para la humanidad | La Sagrada Palabra

Los primeros informes procedentes del Edén describen una relación extraordinariamente cercana entre el Creador y los seres humanos. Adán y Eva habían sido creados a imagen de Dios y disfrutaban de una comunicación personal con él. Todo indicaba que aquella comunión estaba destinada a permanecer para siempre.

Pero ocurrió la ruptura.

La desobediencia introdujo el pecado en la experiencia humana. Por primera vez, quienes habían disfrutado de la presencia de Dios sintieron miedo, vergüenza y culpa. Adán y Eva hicieron algo hasta entonces impensable: intentaron esconderse de su Creador.

Parecía que la comunicación entre el cielo y la humanidad había llegado a su fin.

Una pregunta cambió la historia

Sin embargo, cuando el ser humano se escondió, ocurrió algo inesperado. No fue Adán quien salió buscando a Dios. Fue Dios quien salió buscando a Adán. Desde el jardín se escuchó una pregunta que continúa resonando a través de los siglos:

«¿Dónde estás?»

Fuentes bíblicas confirman que Dios sabía perfectamente dónde se encontraban Adán y Eva. Por tanto, aquella pregunta no pretendía obtener su ubicación. Era el llamado de un Dios que estaba tomando la iniciativa para restablecer la comunicación con sus hijos.

La humanidad se había alejado. Dios decidió acercarse.

La comunicación continuó

La salida del Edén cambió radicalmente la relación. La humanidad perdió la comunicación cara a cara que había disfrutado con su Creador, pero Dios no guardó silencio. Desde entonces ha utilizado diferentes medios para darse a conocer.

La creación continuó dando testimonio de sus obras. Los profetas fueron llamados como sus portavoces. Las Escrituras conservaron su mensaje y permitieron que generaciones enteras conocieran quién es Dios, de dónde viene el ser humano y cuál es el propósito de su existencia.

Pero todavía faltaba el anuncio más importante.

El mensaje se convirtió en persona

Después de hablar «muchas veces y de muchas maneras», ocurrió algo extraordinario: Dios habló por medio de su Hijo. Jesucristo entró en la historia humana. Ya no se trataba solamente de escuchar un mensaje acerca de Dios. En Jesús, la humanidad podía contemplar cómo es Dios. 

El mismo Cristo declaró: «El que me ha visto a mí ha visto al Padre».

Su vida mostró el carácter de Dios. Su trato con las personas reveló su amor. Su muerte hizo posible la salvación y su resurrección confirmó que la separación provocada por el pecado no tendría la última palabra.

La promesa anunciada desde el Edén comenzaba a alcanzar su cumplimiento.

El creador sigue llamando

La noticia, por tanto, no pertenece solamente al pasado. El Dios que preguntó a Adán «¿Dónde estás?» es el mismo Dios que sigue buscando a sus hijos.

El Dios que habló mediante los profetas sigue hablando mediante las Escrituras. El Dios que prometió un Salvador se reveló definitivamente en Jesucristo. Y el Espíritu Santo continúa guiando a las personas hacia la verdad.

CUANDO LA HUMANIDAD DEJÓ DE BUSCAR A DIOS, DIOS NO DEJÓ DE BUSCAR A LA HUMANIDAD.

La pregunta que queda abierta:

Si después de miles de años el Creador todavía habla, quizá la pregunta más importante ya no sea:

«¿Habla Dios?»

sino:

«¿Estoy dispuesto a escucharlo?»

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